Islas de calor urbano
Publicado originalmente en el periódico El Nuevo Día en julio 2026.
Seguramente has escuchado mencionar el término Isla de calor urbano. El mismo hace referencia al fenómeno de que en las áreas urbanas, carentes de vegetación, con alta densidad de espacios cubiertos de cemento y asfalto y con pocas superficies cubiertas de agua, ya sea fuentes y estanques artificiales, la temperatura es significativamente más alta que en los suburbios o zonas circundantes y espacios naturales. Este fenómeno se intensifica en aquellos asentamientos urbanos donde hay un uso intensivo de aparatos de refrigeración.
En este verano que apenas está comenzando se han disparado las alarmas con respecto a las temperaturas que se están registrando. Estas son cada vez más altas comparadas con años anteriores, tanto la del aire, como la de los mares y océanos. Las emisiones de dióxido de carbono (entre otros gases de efecto de invernadero) están provocando un aumento preocupante de las temperaturas. Por otra parte, la presencia de El Niño (aguas oceánicas inusualmente cálidas en el Pacifico Tropical) está influyendo en la temperatura global y en los patrones de precipitación de muchas regiones.
Hemos visto en los medios de comunicación como se ha trastocado la vida cotidiana en muchas ciudades europeas. Europa se está calentando más del doble del ritmo del calentamiento a nivel global. Las olas de calor se han intensificado desde el año 2021. Se ha planteado que cada ola de calor que ocurre hoy en día se ha “vuelto’ más intensa y de más larga duración. Entre los efectos de esas altas temperaturas es el alto número de fallecidos, muy por encima de la mortalidad habitual para esta época. Según el servicio de noticias Yale Climate Connections los datos de estas últimas semanas ya sitúan a la primera ola de calor (junio pasado) como la decimoquinta más mortífera de la historia. Se mencionan que han fallecido miles de personas en Bélgica, España y Francia, entre otros países. La mayoría de las muertes correspondían a personas de edad avanzada, población que al igual que los infantes son muy vulnerables.
Entre las diferentes estrategias para mitigar los efectos del Cambio Climático particularmente en las áreas urbanas (ver el Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático elaborado por el Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio climático de Puerto Rico) se encuentra aumentar la cobertura vegetal urbana. Contar con pequeños espacios verdes significaría contar con un refrigerante natural, ya que los árboles regulan la temperatura y el calor emitido por el asfalto. Muchas ciudades ya han comenzado a aplicar esta solución e incluso sustituir superficies cubiertas por asfalto por suelo con vegetación.
En Puerto Rico es necesario y urgente que el gobierno, los municipios y la ciudadanía entiendan la necesidad de aumentar nuestra infraestructura verde. Hemos sido testigos como en muchas ocasiones y especialmente en las semanas previas al inicio de la temporada de huracanes como la poda de las ramas de los árboles se realiza de manera incorrecta, haciendo cortes de manera indiscriminada en el tronco. Es vital que se le dé prioridad a la preservación de los espacios verdes. Aumentar la cobertura vegetal no solo tiene beneficios ecológicos sino también climáticos y ya es una realidad la frecuencia de días cuando el Servicio Nacional de Meteorología emite las advertencias de calor.
Finalizo opinando con respecto a la polémica sobre las “pausas de hidratación” en la presente Copa Mundial de la FIFA. Definitivamente que son necesarias. Por lo antes expuesto, la mayoría de los juegos han estado desarrollándose en condiciones de altas temperaturas, por lo que estas pausas son necesarias para evitar los “golpes de calor” en los atletas.





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