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Dirijamos la mirada hacia los océanos

  • Oct 15, 2025
  • 4 min read

Dra. Katia Gil de Lamadrid Pesant

Publicado en el Boletín Ciencia en Contexto de la Escuela de Ciencias y Tecnología del recinto de Gurabo de la Universidad Ana G. Méndez.


Los océanos cubren aproximadamente el 71 % de la superficie terrestre. Ese dato denota la relevancia de este, el mayor de los ecosistemas del planeta. Hemos escuchado con bastante frecuencia que el Bosque Amazónico es el “pulmón de la tierra”. La realidad es que los mares y océanos constituyen un importante sumidero de carbono, lo que significa que generan el 50 % del oxígeno que necesitamos, y a su vez absorben grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), específicamente, el 25 % de todas las emisiones de este gas de efecto de invernadero, además también capturan, por si fuera poco, el 90 % del exceso de calor generado por esas emisiones (Naciones Unidas, s.f.).  En resumen, son los verdaderos “pulmones” de nuestro planeta.


Por otra parte, los océanos proporcionan una diversidad de recursos naturales que son claves, entre ellos alimentos, diferentes especies marinas que constituyen la dieta de muchos pueblos, a la vez que su principal fuente de ingresos. Nos proporcionan medicinas o fármacos, particularmente obtenidos de esponjas y corales. Del mismo se obtiene energía mareomotriz, que es aquella que proviene del movimiento de las mareas, por lo tanto, constituye una fuente de energía renovable. 


Es importante tomar consciencia que nuestros mares y océanos están experimentando una crisis sin precedentes, no solo por el aumento de su temperatura, que impacta directamente a los ecosistemas marinos y a las especies que lo habitan, como es el caso de los arrecifes de coral. También se ven afectados por la acidificación de sus aguas, la contaminación por plásticos y la sobreexplotación de los recursos marinos. Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, en abril pasado la temperatura de la superficie del mar alcanzó su segundo nivel más alto para ese mes. La sobrepesca (es la eliminación de especies de peces a un ritmo mayor del que pueden sobreponerse) ha provocado la desaparición de muchas especies marinas, como resultado de la pesca de arrastre. Esta técnica consiste de una enorme red que se arrastra por el fondo marino destruyendo todo a su paso. Como denunciara la periodista, submarinista y documentalista marina Laura Madrueño, “En una sola barrida, un arrastrero puede destruir por completo un ecosistema de arrecifes milenarios y por eso representa la mayor amenaza para la biodiversidad de las profundidades”. (Madrueño, L., 2021).



Hay que recordar que entre los objetivos de la Agenda 2030, como también se le conocen a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, el Objetivo 14 titulado Vida submarina, subraya la importancia de conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos. Desde el año 2015, cuando se lanzó este plan de acción a nivel mundial la situación en los océanos ha empeorado. Todos los años llegan a los mares millones de toneladas de basura, particularmente residuos plásticos. Estos se han concentrado, debido al movimiento de las corrientes marinas, en las conocidas como “islas de basura”, ya presentes en todos los océanos, destacándose la del Pacifico Norte (entre California y Hawái) como la de mayor extensión también denominada como la Gran mancha de basura del Pacifico. Reflejo de que hemos usado los mares y océanos como vertederos.


Del 9 al 13 de junio pasado se celebró en Niza, Francia, la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos. Con la participación de más de 170 países se aprobó por consenso una declaración política. Se trata de un llamamiento para ampliar la protección marina y frenar la contaminación entre otros objetivos. Esta Conferencia marcó el lanzamiento formal del Protocolo de Inversión en los océanos. El mismo reconoce el papel fundamental del océano en la resiliencia climática, en la seguridad alimentaria, en la producción de energía y en el comercio mundial. 

Esta conferencia marcó un paso de avance en las políticas de protección de este entorno, reconociendo que el océano es un recurso vital. Es importante que nos eduquemos sobre el papel que debemos asumir todos los sectores de la sociedad para realizar acciones dirigidas a la protección del mismo. Hay que reconocer su vulnerabilidad.  Podemos y debemos cambiar nuestra conducta con respecto al uso del plástico, particularmente el de un solo uso, reutilizando y reciclando el mismo. Participando en la limpieza de nuestras playas también evitamos que la basura llegue al mar. Definitivamente, ya es hora, de que dirijamos la mirada hacia nuestros mares y océanos y adoptemos una actitud responsable hacia el medio ambiente.


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